Manual básico para tratar a un perro.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Quiero dejar claro que lo que aquí expongo es mi opinión y mi experiencia. Puede que haya cosas que no sean del todo correctas, pero más o menos creo que son razonables. Tampoco quiero crear polémica si tenéis perros y no realizáis alguno de los puntos que expuse. Esta entrada la escribo como ayuda e información, no para meterme con nadie.

Dejando claro eso, allá vamos:

- No pegarle
Los perros se pueden portar muy mal, hacer cosas que no nos gusten o que nos saquen de quicio y que de lugar a que les peguemos. Nosotros sí, le hemos pegado a la perra. No deberíamos haberlo hecho, también lo sé, pero entonces realmente no teníamos consciencia de que eso en lugar de "ayudar" lo que hacía era empeorar.

Pegar a un perro puede provocar: miedo, reforzar la conducta que quieres evitar, dañar la relación contigo, no enseña al perro que es lo que debe hacer, confusión, crear otro comportamiento peor aún del que se quería evitar y que se habitúe al dolor.

¿Y ahora que cara se te queda? Puedes pensar que tu perro ha hecho algo mal y que como le has pegado, él no hace eso por el castigo, pero no es así.

Para poneros un ejemplo claro: en nuestra casa mi marido era el opresor, el que la castigaba y pegaba. Yo también algo, pero no tan bestia. Cuando ya llegó el día de que la podíamos soltar para que corriera y jugara con nosotros, le hacíamos el juego de que nos buscara (nos íbamos escondiendo a turnos).

A mi marido la perra no le acudía o le iba con desgana. Cuando me buscaba a mí, iba corriendo a toda velocidad para encontrarme. En cambio cuando era su turno, le tenía que insistir para que lo buscara a él. Pensábamos primero que era porque no le hacía tanto caso a la perra, porque no le daba tantos mimos como a mí. Probamos de esa manera, pero tampoco.

Poco a poco él dejó de ser agresivo con ella y yo le ayudé a ello, dándole premios para que le diera en el parque cuando ella llegaba hasta él. Porque al principio ni aún dándole comida ella quería acercarse como conmigo. Estos días atrás, al soltarla para jugar con la pelota, ella se la llevaba a él sin que la llamara.

Ya le había perdido el miedo. Ya sabía que podía confiar en él ♥

- No darle de comer lo mismo que te cocinas para ti.
Nosotros somos humanos, ellos son perros. Nuestros organismos, aunque similares, no son iguales. Claro ejemplo es que el cacao para nosotros es muy bueno y para ellos es tóxico. También está el que un perro no puede cocinar. ¿Alguien ha visto un perro "salvaje" coger leña, picar dos piedras, hacer fuego y cocinarse la presa?

Esto va sobretodo por los huesos. Cocinado un hueso pierde su flexibilidad y se vuelve completamente rígido. Ahí es cuando vienen los problemas de las astillas. Yo entiendo que un perro acostumbrado a que le den comida nuestra, preferirá la carne y los huesos cocinados. No olvidéis que esa carne cocinada lleva sal, especias y aceite. También habrá podido ser cocinada con otras cosas que le den otro gusto y olor.

A mi perra le costó acostumbrarse a comer carne/huesos crudos. Se le hacía raro, le tenía que insistir. Ponía ojos de: ¿Pero y esto qué es? ¿Esto se puede comer? Después de varias veces ya se lo comía ella solita y la veías que se lo comía con gusto.

Luego está el tema de los azúcares. Que te los comas tú, pues mira allá cada uno... pero no le des repostería a un perro. Ya no solo repostería, es que muchos piensos o premios llevan azúcar. Que incluso he visto azúcar en huesos de esos que sirven supuestamente para limpiarles los dientes (sí, en nuestras pastas de dientes también).

Mi anterior perra de tanto que se le daban dulces, no se quedó ciega, pero una vez se estampó contra la puerta de mi habitación que estaba cerrada. Esas perras mías, se alimentaban peor que nosotros mismos y ya es decir. Que la pequeña se tomaba sus restos de café con leche (con azúcar claro).

Mis amigos los cereales. No, los perros no comen cereales. Fijaros en los piensos baratos. El que le dábamos a nuestra perra el primer ingrediente era el maíz. No comen trigo tampoco. Mismos ingredientes que se ponen en la comida humana, están en la perruna, para abaratar el coste y seguir ganando dinero.

Pero bueno, que me voy por las ramas. No descuidéis la alimentación de vuestros perros, que no es ninguna tontería. A nosotros nos ha pasado: darle pienso barato a nuestra perra y que adquiera alergia al pollo. La alimentación es un pilar muy importante en la salud.

- No dejar que se relacione mal
En este punto es en el que estamos peor, lo reconozco. Empezamos la sesión con la educadora y justamente se puso enferma. De momento lo tenemos en tiempo muerto, pero cuando todo se calme un poco volveremos a ello. Porque ahora es imposible hacer las cosas bien con la alteración hormonal que tiene encima.

Socializar a un perro significa que tome como algo normal la relación con otros perros y humanos. En mi caso, mi perra está socializada más o menos con humanos pero fatal con otros perros. Ya he contado más de una ocasión en el blog como se relaciona con otros perros, pero hago un resumen de nuevo para los que lleguen aquí sin tener ni idea de lo que hablo.

Nuestra perra viene de la protectora. La dejaron allí porque su antiguo dueño se fue a otra ciudad. Cuando la cogimos tenía un año y ya en el mismo recinto, pertenecía a un grupo especial. Cuando estábamos dentro con los perros, estaban casi todos juntos en un grupo grande acosándonos literalmente y en cambio, ella iba dando vueltas alrededor esquivando a otros perros.

Sino recuerdo mal, creo que me pareció escucharla gruñir o ladrar a otro perro. Entonces no le di mucha importancia a eso, pero sí que la tenía si. Nunca ha sido muy amiga de otros perros, huía de ellos vamos, no quería saber nada. Hasta que poco a poco empezaba a ladrarles y ya no le gustaban tanto, ni para olerlos.

Creo que el desencadenante fuerte fue que una hembra de Pastor Alemán le atacara. La cosa fue por celos por su dueña, que estaba acariciando a mi perra. Desde ese día, perro de esa raza o muy parecido que veía, odio visceral. Más tarde, una perra de raza así de cazador, le arrancó unos cuantos pelos del lomo.

Ella se puso a llorar a saco, que pensábamos que le había hecho daño y todo, pero nada... solo era del susto. Todo esto pasó porque no estaba bien socializada. Lo estoy planteando ahora mismo, porque la verdad siempre le eché la culpa a las otras, pero creo que almenos en parte ella fue culpable de eso.

En el primer caso la perra estaba muy alterada con mi amiga y eso propició el ataque de la otra. Mi perra desde que la adoptamos ha sido excesivamente cariñosa con las personas. Eso realmente no es culpa suya, sino de las mismas personas que han propiciado eso y que le han reforzado que eso es bueno. Cuando empecé a soltarla en el paseo para que corriera porque ya obedecía y tal, en varias ocasiones se me largó al lado de alguien.

Ellos en ningún momento le dijeron nada, porque además estaban bastante lejos. Yo llamando a la perra y ni caso, como si yo hubiera dejado de existir. Una de las ocasiones era un adulto y un niño muy pequeño. Aunque la perra vaya con toda la buena intención del mundo, pueden pasar muchas cosas: que sean alérgicos al pelo del perro, que les den miedo, que la perra se les suba encima y les haga daño, etc.

Aunque os pueda hacer gracia, esa no es una situación normal y de un perro socializado. Imaginaros que ve a alguien a lo lejos y se va corriendo. Justamente hay una carretera por medio o un camino y pasa un coche. No, eso no deben hacerlo.

En el segundo caso íbamos con la perra atada de noche y cerca pasaba un hombre con la perra suelta. Ella siempre se acercaba a olisquearse, como es normal en la relación entre perros, pero a la nuestra no le hacía gracia y le ladraba cada vez que nos cruzábamos. Ese día justamente se le puso a gruñir mientras pasábamos por el lado apartados sin molestar. La otra perra lo debió tomar como una vacilación y se acercó a morderle directamente.

Tampoco es una situación normal. Los perros deben olerse tranquilamente, si uno no está de acuerdo pues darle un ladrido de advertencia de que se vaya que no quiere saber nada o simplemente ignorarse y cada uno a lo suyo.

Ahora que la tengo con alteración hormonal, cuando ve un perro se acerca ella y se ponen a olerse todos contentos. Por una parte me alegra mucho verla interactuar con otro perro, pero por otra me pone nerviosa que esté así porque solo hace que buscar rastros de otros perros y cuando ve uno a por él. Me da miedo soltarla porque igual se me escapa. Eso sí, el día que tiene el día malo, le da igual hembras que machos. Les ladra como si no hubiera mañana pero ya con mala hostia, como si en el mundo solo pudiera estar ella.

A ver si con la operación se estabiliza y podemos seguir trabajando el tema de la sociabilización. Que aún le queda bastante trabajo que hacer, ya que este tema va relacionado muy estrechamente con los problemas de comportamiento.

- No debes ignorarlos
Si adoptas o compras un perro tienes que asumir la responsabilidad que eso conlleva. Debes pasearlo para que haga sus necesidades, se socialice y para que desgaste energía. Les encanta ir a sitios nuevos y olerlo todo.

No puedes pretender tener un perro y dejarlo ahí en casa como si fuera un adorno. Debes interactuar con él: darle mimos y jugar. Esto nos costó al principio bastante llegar a entenderlo. Nuestra perra era muy enérgica (ahora ya no tanto) y necesitaba desgaste. Como no tenía ese ejercicio que necesitaba, la pagaba conmigo.

Me iba de casa y a la que volvía tenía alguna cosa mía mordisqueada en su cama. Yo me cabreaba con ella y le echaba la bronca cuando realmente la bronca me la tenía que haber echado a mi misma, por no darle lo que necesitaba.

Antes pedía todo el día jugar, no se cansaba nunca. Luego intentabas jugar con ella y pasaba de ti. Los perros cambian, aunque parezca que no. Quizás al principio acabas agotado de tanto estar pendiente de él y a la que te das cuenta estás echando de menos los juegos que antes hacías.

Pero como todo, hay que adaptarse. Quizás antes le encantaba jugar a la pelota y ahora prefiere correr detrás de ti. Hay que ir cambiando también para que no se cansen de siempre lo mismo. Está bien de vez en cuando jugar con ellos con comida. Los vas a activar y a la vez los vas a premiar si están haciendo las cosas bien.

- No tratarlo como a un humano
Sinceramente, nuestra perra es como si fuera nuestra hija, pero de raza perruna. Tiene su cama en un cuarto a parte, tiene sus juguetes, su comida y sus visitas al médico. Pero no es una persona. Sí, sirve perfectamente como iniciación para posteriormente tener hijos. Siguen siendo de especies diferentes, pero es una buena forma de medir si vas a ser responsable de cuidar de alguien que no sea de ti mismo.

El perro no tiene nuestra fisionomía. No puede sentarse a la mesa a comer con los cubiertos. No sé porque se emperra la gente en dar de comer al perro mientras ellos comen. Que además estás reforzando con comida un mal comportamiento.

Que levante la mano el que le haya dado alguna vez de comer a su perro en la mesa y luego se haya cabreado porque el perro le venga todo el rato a pedir. Yo misma, por ejemplo. Con mis anteriores perras estaba hasta las narices de que lloraran pidiendo comida y de que se me subieran con las patas a las piernas.

Te puede parecer gracioso alguna vez, que realmente lo es, pero no es bueno ni para ti ni para el perro. Como son pesados, les das algo para que se vayan, pero no consigues eso precisamente. Lo que consigues es decirles: muy bien chico, si haces eso te doy comida. Así lo que vas a hacer es que cada vez que comas, te vengan a pedir. Nuestra perra no nos viene a pedir y si justamente viene para estar cerca por si a caso, con una simple señal con la mano para que se aparte un poco ya está.

¿Qué nos pasó una vez con la anterior? Pues que me encontré con la perra encima de la mesa del comedor comiéndose el pollo. Cuando las dos perras se murieron, supe que cuando yo tuviera casa y adoptara a un perro intentaría hacerlo lo mejor que pudiera en cuestión de educación perruna. No digo que haya sido fácil, más cuando no tienes mucha idea o tienes otras cosas en la cabeza que te dan más problemas.

Pero lo importante es querer mejorar la relación con tu perro y que todos seáis lo más felices posible. Yo la quiero mucho (vamos la queremos mucho los dos), pero sé que hay cosas que no debe hacer por mucho que aparentemente parece que esté en la gloria.

Luego está el tema de que parece que si ves un perro por la calle y te parece bonito ya tienes que acariciarlo y decirle cosas. Más de una vez esperando a que el semáforo se ponga verde, se acercó gente a acariciarla porque sí. A mí eso me pone de los nervios. Para empezar, que según como te acercas a un perro puede parecerle que le vas a hacer algo y te puede morder en defensa propia.

Segundo que yo no voy toqueteando los niños de los demás. Vale, ya sé que digo que no son humanos, pero un poco de sentido común. No cuesta nada preguntar si pueden acariciarlo. Alguna vez ha pasado que ha sido la misma perra que puso el morro para oler, se dieron cuenta y se pusieron a tocarla. Ahí, aunque me cabree igual, tiene un pase. Pero en el veterinario un día una mujer se acercó a tocarla y al final la cosa terminó que la perra se le puso a ladrar.

Como yo hace tiempo que me dio por acariciar la perra chihuahua de una conocida sin preguntar y por poco me muerde. Esa perra había pasado por malos momentos de maltrato y por eso no le gustaba que la tocaran. Para hacerlo bien, debes dejar que el perro te huela primero y ya si ves que está relajado poco a poco acercar la mano al lateral y acariciarlo. Pero claro, lo típico es ir directo con la mano a la cabeza. A mi tampoco me gustaría que me tocasen de esas formas.


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Hace unos meses compramos un libro sobre educación canina. Se llama "The toolbox. Las herramientas para construir un gran perro de compañía". Si estás interesado en comprender a tu perro y a darle la mejor educación este libro te puede ayudar bastante. (click en la imagen para comprarlo).

Os pongo parte de la contraportada:

Terry Ryan te enseña aspectos cruciales como sólo ella es capaz de hacerlo:

• Aprenderás los conceptos relevantes para el entrenamiento animal al tiempo que aplicas un programa para la mejora del vínculo con tu perro.

• Progresarás a través de juegos especialmente diseñados para mantener estimulado a tu perro y proveer oportunidades de sana interacción entre tus hijos y él.

• Aprenderás a leer el lenguaje corporal de tu perro y a entender lo que puede estar pensando y por qué reacciona de un modo u otro a lo que sucede a su alrededor.

• Incluye además un protocolo de entrenamiento para manejar y resolver los problemas de conducta más frecuentes.


Es un libro para trabajar a tope con tu perro. No es fácil, necesita tiempo y esfuerzo de tu parte y de todos los individuos que estáis viviendo en la casa. No sirve de nada que uno cumpla las normas y que luego el otro haga lo que le de la gana. Eso marea y confunde al perro, a parte de desgastarte tu también. Vamos, los que sois padres eso os va a sonar. Es lo mismo que con la educación de los hijos.

Espero que os hayan servido nuestras experiencias y si tenéis alguna duda sobre alguna cosa preguntad sin miedo. Como ya dije nosotros aún seguimos aprendiendo y mejorando :)

2 comentarios :

  1. Ya me lo leii todo!! Pues estoy de acuerdo contigo en todo, yo con perla también fui demasiado... errr... fuimos demasiado blandos. Le dabamos de comer de todo, sin saber que era tan malo... sobretodo mi padre, porque yo siempre pase de darle mi comida (no me parecía sano), después lo de la socializarla... bfff mi perra era antisocial perdida, y también tuvimos mucha culpa de eso, por eso con esta quiero hacerlo bien también :) que si no es un caos...

    Y el libro si lo veo me lo pillo!! :D

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    Respuestas
    1. Te pegaste un buen rato pues jejej
      Al final se aprende de equivocarse, pero bueno si te das cuenta y cambias algo aunque sea ya está bien )
      El libro no creo que lo veas en tienda xD

      Eliminar

Muchas gracias por pasarte a leer y comentar ^.^

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