Siempre nos quedará la luna

miércoles, 23 de marzo de 2016

No es la primera vez que de un sueño redacto una historia. En este caso ha sido "gracias" a estar mal. He dormido por la tarde para recuperarme un poco y como el despertar es más natural, tenía la historia muy clara en mi mente. La trama principal guarda la esencia pero he desarrollado yo ciertos aspectos para que no hubiese saltos sin sentido de una cosa a otra. 

Es largo, tampoco en exceso, pero sí. Podéis comprobarlo con el scroll. Para que no sea un texto sin más y hacer un poco de parón le he añadido alguna imagen. Espero que os guste ^_^

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En situaciones peligrosas es cuando se hacen las amistades más insospechadas. Así fue como conocí a Jaime, un hombre de 43 años con un pasado interesante y con un presente muy desdichado. La escena era cuanto menos curiosa vista desde fuera. Estábamos subidos cada uno a un árbol, con la esperanza de que tuviese la suficiente altura y consistencia para poder sobrevivir.

Imagino que te estarás preguntando: ¿De qué tenían miedo? A la que termines de leer mi historia seguro que tú también lo tendrás. Pero no adelantemos acontecimientos. ¿Cómo llegamos al árbol? Tengo el recuerdo muy difuso. Sé que estaba paseando por la ciudad y a la que me di cuenta estaba trepando a un árbol desesperadamente.

Sé que tenemos, como animales que somos, un instinto de supervivencia. En la sociedad en la que vivimos que nos ofrece ya de todo, por desgracia a cambio de dinero y no siempre se puede obtener, no lo utilizamos demasiado.  Así que cuando llega el momento en el que de verdad lo necesitas, aparece tan de repente que tu cerebro no es capaz de recordar.

El árbol que había elegido era uno robusto, con muchas ramas y sin apenas hojas. Daba la casualidad que en su compañero de la derecha había otro humano como yo, aunque con unos años más de experiencia en la vida.

- Hola. Me llamo Laura, ¿y usted? - Le pregunté como si eso fuera la sala de espera del médico.

- Hoolaa Laaauraa. Mee llaammoo Jaaaimeee. - Respondió a duras penas.

Tenía un aspecto desaliñado y por cómo había respondido sabía que iba borracho. No pretendía juzgarlo pero dado su estado no entendía que hubiera podido subir al árbol, no era precisamente de poca altura.

Foto de Gazzete Review 
Parecía que estábamos bastante seguros allí arriba. A lo lejos pudimos vislumbrar que ya se estaban acercando. Me puse muy nerviosa y empecé a balancearme sin querer. Me daba cuenta que por ese meneo la rama en la que estaba subida empezaba a resquebrajarse. Con lo gafe que soy seguro que justo llegaban al lugar, se rompía y caía a sus brazos.

Esa escena parece sacada de un cuento de hadas pero aquí no había rastro de felicidad por ninguna parte. Bueno, me equivoco, por la suya sí pero no para mí. Quería seguir con vida y eso.

- Jaime, creo que voy a buscar un lugar más seguro. Este árbol parece que no me quiere tener mucho rato encima. ¿Te apuntas a buscar un refugio? - Le dije por no irme sin más, aunque me imaginaba su respuesta.

- Pfffff…meee haa cosstadooo muuschho subirrr aquíiii. Noo séee siii podríaaa bajaarr. Dee todaasss forrmasss, yaa noo quieeeroo luchaaarrr máaasss. Sáaalvateee túuu. - Me respondió Jaime con ojos tristes.

- Espero que tengas suerte, de verdad. Tu árbol parece más estable. Intentaré hacer que me persigan. Un placer haberle conocido. - Me despedí de él con mucho pesar.

Estaban ya a pocos metros de nosotros. Bajé despacio y con cuidado del árbol, esperando un poco a que se acercaran. Por dentro estaba aterrada pero si podía ayudar a Jaime de alguna manera, debía hacerlo.

- ¡Ehhhh! ¡Vosotros! ¡Estoy aquí! - Les grité lanzándoles varias piedras que me encontré en el suelo.

Parece que surgía efecto. Se les veía muy cabreados y estaban apretando el paso hacia mí. Era el momento de salir corriendo.

Foto de Whole hearted human
Llegué al final de la calle, que era peatonal, y salté la valla de un jardín privado. Me gritaron que no podía estar ahí pero pasé de ellos. Seguí mi camino volviendo a saltar de nuevo otra valla.

Paré un momento y me situé. A poca distancia había uno de los parques más grandes de la ciudad. Más que parque era una especie de montaña, así que me podía dar más protección y una visión mejor de lo que ocurría.

A pesar de que era otoño y los árboles estaban sin apenas hojas, allí las estaciones no existían. Había zonas con nieve y zonas llenas de flores. Es por eso que aunque era de noche, estaba lleno de gente que no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

Te estarás preguntando si me puse a gritar como una loca. Pues no. Puede sonar muy egoísta pero es que por experiencia, no vivida en mis carnes pero sí a través de libros y películas, sé que la gente no te cree. ¿Para qué perder el tiempo?

Fui recorriendo el parque, investigando el lugar a fondo, pero me estaba desesperando. Me veía ya en primera portada de los periódicos como una bella joven descuartizada por esta nueva amenaza. Sí bueno, lo de bella quizás sobra, pero en situaciones así el drama se magnifica.

De todas formas, creo que no es tan desafortunado el comentario. A la que por fin conseguí desasirme de la multitud que me tenía atrapada en una bajada, choqué con alguien y nos fuimos al suelo rodando.

- ¡Joder! ¡A ver si miras por dónde vas! - Dijo una voz femenina muy cabreada.

- Loooo sientooo… - Respondí con mucho bochorno.

Iba a seguir hablando pero al ver a la chica se me paró el mundo. Era la persona más hermosa que había visto en mi vida. Sé que la belleza es totalmente subjetiva pero para mí así lo era. De repente me daba igual todo, mientras estuviera a su lado.

Foto de paper4pc
Sé que esto suena demasiado precipitado pero creo que las circunstancias ayudaban a que así fuera. Tenía que conseguir que no me odiase. Al menos si moría hoy que fuese con ella.

- ¿Te has hecho daño? Perdona, no era mi intención acabar por los suelos y menos llevándome a alguien por delante. Estoy teniendo un día de mierda y lo he pagado contigo. - Le hablé con todo el cariño del mundo.

- ¡Ains! Estoy bien. Perdóname a mí por ser tan brusca. Tampoco es mi mejor día. Me llamo Luna. ¿Y tú? - Me respondió la perfección hecha persona.

- Tranquila, todo arreglado. Yo me llamo Laura. Es un placer conocerte aunque sea en estas circunstancias. Ya podría haber sido antes de que se acabe el mundo…quiero decir el segundo. - Dije intentando remediar mi equivocación.

- ¿Cómo has dicho? Bueno, no importa. Oye, ¿esa camiseta que llevas no será de la serie "The Blacklist"? ¡Me encanta! Justamente esta tarde he ido a comprarme el pack de las 2 primeras temporadas.  ¿Te apetece venir a verlas en versión original? No es habitual encontrarse con alguien que siga la serie. - Me preguntó con una sonrisa enorme.

- Me encantaría. Acabas de arreglar este día de mierda. - Dije, suspirando.

No podía terminar de creer este golpe de suerte. Una chica preciosa invitándome a su casa a ver mi serie favorita. Vale, eso es muy bueno, pero poder estar en una casa con la protección de las alturas también ayudaba a que estuviera pletórica de alegría.

Su casa estaba cerca, tardamos unos 5 minutos a paso ligero. Era un edificio de 12 plantas y por fortuna ella vivía en el último piso. No es por nada pero ante una amenaza grave más vale estar lo más arriba posible, al menos en la que nos ocupa ahora.

Me contó que tenía 23 años y seguía viviendo con sus padres. Estaba ahorrando para poder irse a la capital y así estudiar lo que a ella de verdad le gustaba: ingeniería aeroespacial.  Sí, yo también me quedé con esa misma cara de asombro cuando me lo dijo, pero me encanta conocer a gente que lucha por sus sueños.

Sus padres estaban de viaje, así que no había problemas de que yo entrase siendo una desconocida. Esto lo digo porque resulta que no son muy abiertos que digamos. Luego lo vas a entender. A mí me quedó muy claro.

Imagen de Tumblr
Si Luna era bonita, su habitación era un reflejo de esa belleza. Las paredes eran oscuras, aunque apenas se distinguía su color debido a la cantidad de pósters que había. Estaba claro que el color negro era su color favorito. Tanto su pelo, su ropa y su habitación eran un mar de oscuridad.

Su personalidad, al contrario, era una luz cegadora. El poco rato que llevaba con ella estaba siendo muy intenso. Tanto, que a los 15 minutos de serie ya nos importaba bien poco si Raymond Reddington la estaba liando otra vez.

Tumbadas en la cama, solo con nuestras camisetas de 3 tallas más grandes que la que nos correspondería, mirando por la ventana el cielo estrellado, suspiramos a la vez. Nos merecíamos este momento. Sí, exactamente momento, porque de repente entró su padre por la puerta.

- ¡Luna! ¡Sal ahora mismo! Vestida, por favor. ¡Y tú! Quiero que te vayas de esta casa. ¡Ya! - Gritó el señor de la casa realmente cabreado.

Luna se vistió rápidamente, moviendo los labios para decirme un "Lo siento" y salió de su habitación. No me lo podía creer. ¿Por qué la buena suerte me dura tan poco? Joder, ¿y ahora qué hacía yo?

Me asomé por la ventana y vi en la carretera un grupo de gente. Parecía que iban totalmente preparados para poder hacer frente a la amenaza. Bueno, al menos podía unirme a ellos y seguir viva un rato más.

Me vestí, cogí un bate que tenía Luna en la habitación, lo iba a necesitar, y salí rauda y veloz de ese piso. Llegué junto al grupo y vi a algunos con trajes, con una especie de coches de golf y otros con bates también. Parecía que iban escoltando a uno de ellos.

Foto de Mans World India
No sé cómo pasé desapercibida pero por suerte lo hice. Al poco me di cuenta de que no era solo uno, todo el grupo lo era. Parecía que iban en modo autómata, como si todavía no hubiesen perdido la humanidad por completo.

Yo lo sentí mucho pero no quería arriesgarme a que eso siguiera así mucho rato, así que salí corriendo hacia una plaza que había a unos 10 minutos. Curiosamente allí la gente también seguía a lo suyo. Estaban cenando en los restaurantes como si nada. Me topé con 2 personas que conocía, otro golpe de suerte, y esta vez sí que avisé a todos.

- ¡Por favor! ¡Escuchadme! Se acerca un grupo de personas que quieren hacernos daño. He conseguido escapar pero yo me iría de aquí cuanto antes. - Grité con desesperación.

Por supuesto, la gente empezó a reírse y no me hicieron ni caso. Lo peor es que mis dos conocidas tampoco. Me las tuve que llevar a rastras, casi llorando.

- Vale, vale… ya vamos. - Me dijo una de ellas para que callase de una vez.

Al llegar a su casa se avisó a todos los vecinos. Parecía que alguno se había encontrado también con estos seres y veía muy oportuno que precintásemos las puertas del exterior. Fuimos cerrando todo lo máximo que se pudo pero una de las entradas estaba muy expuesta. Tenía la esperanza de que fuesen poco inteligentes o que se entretuvieran con la gente que había quedado en los restaurantes. Suena fatal esto pero oye, la supervivencia por encima de todo.

Reunimos todos los víveres y enseres disponibles de cada piso y nos juntamos todos en el ático. Con la gran terraza que había teníamos buena visual y una posible opción de que nos viniesen a rescatar.

A pesar de la situación, yo no podía dejar de mirar a la luna y pensar en esos ojos azules que me habían cautivado y que seguramente no volvería a ver. 

Estas van a ser las últimas palabras que escriba en este diario. Si alguien las encuentra es porque ya estoy muerta. 


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Considero que la historia da mucho de sí y que podría estar mejor redactada, pero me he dejado llevar por el concepto del sueño y esto es lo que ha salido en conjunto. Me resulta muy curioso porque normalmente mis historias son de terror y gore. En este caso sí, hay parte de terror, pero sobretodo hay humor y romanticismo. 

La protagonista, Laura, soy yo. Lo especifico por si hay alguien que no sabe mi nombre real o no cae en esa posibilidad. Otra cosa curiosa es que justo me enamore de una chica, cuando en principio yo soy heterosexual. Digo en principio porque quizás yo considere que lo sea y en verdad no sea el caso. De todas formas no es un tema por el que uno deba preocuparse, aunque aún haya gente que crea que sí.



¿Recordáis algunos de vuestros sueños? ¿Sacáis historias de ellos también? ¿Qué os ha parecido el relato? ♥


6 comentarios :

  1. Es una historia muy loca, se nota por esos cambios de escenario su origen onírico.
    Alguna vez me han dado ganas de redactar algún sueño durante los primeros minutos después de despertarme, serian historias muy absurdas.

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    1. Lo sé XDDDD y eso que lo he apañado un poco porque los recuerdos en sí eran más locos todavía, había cosas que saltaban sin más.
      Si me ponía a hacer más desarrollada la historia me salía un capítulo de una novela lo menos XD pero me gusta el concepto para un futuro :)

      Yo lo he hecho ya más de una vez. Es interesante y divertido :D

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  2. Me encantó el relato! Aunque yo no podría hacer lo mismo con mis sueños ya que resultan, por demás, extraños y sin sentido. Siempre se los cuento a mi pareja y a mis amigas y se ríen de lo absurdos que son
    xoxo!

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    1. Muchas gracias ♥

      JAJAJAJA a mí me pasa igual eh xDDD A veces lo tengo claro en la mente y a la que lo voy a contar a mi marido, no me salen las palabras...Es una sensación muy extraña.
      Cuando aparece uno así me gusta escribir sobre él :D

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  3. Curioso relato Lansy jeje, de vez en cuando cuando yo me inspiro con algo o alguien también suelo relatarlo en mi blog o en mi cuaderno personal, pero hace tiempo que no siento esa inspiración por la razón que sea... :(

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    1. Bastante xDDD
      Cierto es, ya no escribes :P
      A ver si la semana que viene estoy un poco mejor :)

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Muchas gracias por pasarte a leer y comentar ^.^

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